Movimiento de los chalecos amarillos

Movimiento de los chalecos amarillos
ManifGiletsJaunesVesoul 17nov2018 (cropped).jpg
TipoMovimiento social
PaísFrancia, Países Bajos, Alemania, Suecia y Canadá
FechaA partir de octubre de 2018-presente
Causa(s)

Alza en el precio de los combustibles[1]

Injusticia fiscal

Globalización[2]

Impopularidad del presidente Emmanuel Macron por su política social y por el caso Benalla.
Objetivo(s)

El movimiento de los chalecos amarillos (en francés, Mouvement des gilets jaunes) es un movimiento social de protesta que se formó en Francia a partir del mes de octubre de 2018.[4]

Esta movilización tiene su origen en la difusión en las redes sociales de llamadas de los ciudadanos a protestar contra el alza en el precio de los combustibles, la injusticia fiscal y la pérdida del poder adquisitivo. El movimiento se presenta a sí mismo en los medios de comunicación como espontáneo, transversal y sin portavoz oficial.[5]

Inicialmente se centra en el rechazo generalizado al alza del impuesto sobre el carbono,[1]​ pero se amplía rápidamente a otras reivindicaciones: el aumento del poder adquisitivo de las clases medias y clases bajas, la renuncia del presidente Emmanuel Macron o la organización de un Referendo de Iniciativa Ciudadana (RIC).

El movimiento se organiza en torno a los bloqueos de carreteras y rotondas y varios eventos nacionales que tienen lugar todos los sábados a partir del 17 de noviembre de 2018. Al encontrar una fuerte participación en las diferentes regiones, las protestas luego se extienden a las ciudades más grandes.

Entre sus líderes están Laëtitia Dewalle, Éric Drouet,[9]​Desde el inicio de las manifestaciones y hasta el 10 de enero de 2019, más de 6.400 manifestantes han sido detenidos por la policía.[10]

2.100 manifestantes han resultado heridos, indican los datos del Ministerio del Interior. Según un exhaustivo recopilatorio realizado por el diario Mediapart, se han producido más de 500 casos de evidentes abusos policiales. Entre ellos, hay 22 manifestantes que han perdido un ojo, cinco que se han quedado sin una mano, 210 que sufrieron heridas en la cabeza.[11]

Antecedentes

Alzas en los precios de los combustibles

A partir del análisis de la evolución del precio de la gasolina y del diésel en Francia desde 1960 hasta finales del 2017, se estima que el precio tiene una evolución normal desde 1960. Sin embargo, la situación real es totalmente diferente, dado el factor de la expansión urbana, que incita a las personas que viven en áreas peri-urbanas a utilizar cada vez más de sus automóviles. Especialmente en los hogares donde la pareja trabaja y ambos necesitan un vehículo o en muchos casos dos vehículos para ir a trabajar.

En Francia existe un impuesto sobre el consumo doméstico de energía (TICPE por sus siglas en Francés). A este último se le introdujo, en el 2014d, un alza suplementaria llamada tasa a los combustibles fósiles o impuesto al carbono. El precio que los consumidores pagan aumenta a alrededor de un 23% para el diésel y un 15% para la gasolina entre octubre del 2017 y octubre del 20189. En consecuencia Francia se encuentra en la categoría media superior de la Unión Europea, que es la región del mundo que más hace pagar impuestos a los combustibles automotores.

Los precios del diésel en Francia han aumentado en un 16 % durante el 2018, debido al incremento de los impuestos a gasolina y al diésel en el mismo período, y el gobierno anunció nuevas alzas de impuestos para el 2019.[12]​ El presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha sido el principal foco de las protestas, debido a que continuó con las políticas implementadas desde hace más de 30 años por los gobiernos precedentes, contrario a lo que había propuesto en su campana política. Además los grandes contaminantes, (camiones, fábricas, empresas, yates y los cruceros de lujo) que utilizan grandes cantidades de combustibles no pagan tantos impuestos e incluso benefician de exenciones de impuestos al carbono. Los ciudadanos lambda por su parte pagan un gravamen muy alto y no benefician de reducciones. Estos últimos deben utilizar sus vehículos en los trayectos domicilio - trabajo y no tienen otra opción que pagar los precios altos. Esta situación hace que un sentimiento de injusticia se propague en la población.


Evolución en el precio de la gasolina en Francia (en euros).
Evolución en el precio de la gasolina en Francia (al valor del euro en 2017).
Evolución del número de litros de gasolina por hora de SMIC.

En septiembre del 2018, el gobierno anuncia que tiene prevista un alza a la TICPE de un 11,5 %. Según la dirección general para la Energía y el Clima, dicha alza — que hubiera entrado en vigor el 1ro de enero del 2019 — va a costarle a los automovilistas entre 207 y 538 euros entre 2019 y 2022 (en función del tipo de vehículo y de los trayectos efectuados). Este alza a los impuestos sobre los carburantes (TICPE e IVA), constituye un 60 % del precio final. Y el argumento del gobierno que dicho impuesto va a ayudar a la transición energética para evitar el calentamiento global no se justifica ya que estos impuestos van en gran mayoría al presupuesto general del Estado Francés y no a la ecología como se pretendía.

La pancarta reza: "políticos: tendrán que rendir cuentas".

El Gobierno ignora todas las recomendaciones y advertencias de la Comisión nacional del debate público, que recomienda no efectuar el alza de impuestos a los carburantes ya que es desventajosa y afecta a los automovilistas más dependientes. La Comisión propone una revisión general de las leyes fiscales del país. El movimiento de los Chalecos Amarillos hace que el gobierno renuncie a este alza.

La pérdida del poder adquisitivo

La sensación de pérdida de poder adquisitivo es también una de las razones dadas por muchos observadores. La edición de 2018 del "Retrato Social de Francia" de INSEE indica que la renta familiar disponible en euros constantes es un 1.2% más bajo en 2016 que en 2008, es decir 440 euros al año.[14]

Sentimiento de abandono en zonas rurales

Una encuesta publicada en noviembre de 2017 por el Centre de recherche pour l'étude et l'observation des conditions de vie (Centro de investigación para el estudio y la observación de las condiciones de la vida) destaca un sentimiento de abandono por parte de las autoridades públicas de ciertos sectores de la población. Tres de cada diez personas creen que viven en un territorio abandonado. Dicho sentimiento es tanto geográfico como social. Esta percepción es más fuerte en territorios rurales.[15]

En otros idiomas
беларуская (тарашкевіца)‎: Рух жоўтых камізэлек
Bahasa Indonesia: Gerakan rompi kuning
íslenska: Gulvestungar
македонски: Жолти елеци
română: Vestele galbene
Simple English: Yellow vests movement