Constantino Lecapeno

Constantino Lecapeno
Emperador del Imperio romano de oriente
Romanos I with co-emperors, miliaresion, 931-944 AD.jpg
Miliaresion de 931- 944, con el busto de Romano I en una cruz en el anverso, y la lista de sus coemperadores Constantino VII, Esteban Lecapeno y Constantino Lecapeno, en el reverso.
Información personal
Reinado 924- 945
Nacimiento 912
Fallecimiento 946/ 948
Samotracia
Familia
Dinastía Macedónica
Padre Romano I
Madre Teodora († 922)
Consorte Elena
Teófano Mamas
Descendencia Romano
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Constantino Lecapeno (en griego, Κωνσταντίνος Λακαπηνός) fue el tercer hijo del emperador bizantino Romano I Lecapeno (r. 920- 944), y coemperador de 924 a 945.

En diciembre de 944, conjuntamente con su hermano mayor Esteban Lecapeno, depuso a su padre Romano I, solo para ser ambos derrocados y exiliados por el emperador legítimo Constantino VII (r. 913- 959) unas semanas más tarde. Constantino fue desterrado a la isla de Samotracia, donde fue asesinado mientras intentaba escapar, entre 946 y 948.

Biografía

Familia

Constantino Lecapeno fue uno de los hijos más jóvenes del emperador Romano I y su esposa Teodora. Teófanes Continuatus lo menciona como el hijo más joven de la pareja imperial, mientras que el cronista del siglo XI, Jorge Cedreno lo cita como el tercero de cuatro hijos conocidos. Sus hermanos mayores eran Cristóbal Lecapeno (coemperador 921- 931) y Esteban Lecapeno (coemperador 924- 945). No está claro si Teofilacto ( Patriarca de Constantinopla en 933- 956) era su hermano menor o si era un poco mayor que él. Sus hermanas fueron Elena, que se casó con Constantino VII (r. 913- 959), y Ágata, casada con Romano Argiro. Probablemente tuvo al menos otras dos hermanas no identificadas, conocidas solo por sus matrimonios con los magister Romano Mosele y Romano Saronita.[2]

Reinado

Romano I Lecapeno ascendió al poder en 919, cuando consiguió nombrarse emperador en lugar de Constantino VII, además de casarlo con su propia hija Elena. En el transcurso de un año, ascendió rápidamente de basileopator a César, y finalmente fue coronado emperador el 17 de diciembre de 920.[5]

Tras la temprana muerte de Cristóbal en 931, Esteban y Constantino, asumieron un mayor protagonismo, aunque formalmente se encontraban por debajo de su cuñado Constantino VII, en la línea de sucesión de los emperadores bizantinos.[9]​ Aún niño, Romano fue castrado en 945, después que los Lecapenos perdieran el poder, con el propósito de impedirle reclamar el trono bizantino. No obstante, siguió una carrera en la corte, consiguiendo finalmente los cargos de patricio y de Eparca de Constantinopla. Runciman, 1988, p. 234

Con Romano I acercándose al fin de su existencia, el asunto de la sucesión se hizo imperioso. En 943, Romano redactó un testamento que dejaría a Constantino VII como emperador principal después de su muerte. Esto molestó mucho a los dos coemperadores, quienes posiblemente temían que su cuñado les retire los privilegios y los obligue a tomar los votos monásticos. Según Steven Runciman, los hermanos Lecapenos estaban motivados en parte por su instinto de conservación, y por otra parte, por su ambición. De este modo, empezaron a planear la toma del poder mediante un golpe de estado, con Esteban aparentemente como el cabecilla y Constantino como copartícipe, aunque bastante reacio.[10]

Sus compañeros de conspiración fueron Mariano Argiro, el protospatario Basilio Petino, Manuel Curcita, el strategos Diógenes, Clado, y Felipe. A propósito, Jorge Cedreno considera que Petino pudo haber sido un agente de Constantino VII, infiltrado entre los conspiradores. El 20 de diciembre de 944, los conspiradores pusieron su plan en marcha. Los dos hermanos hicieron entrar subrepticiamente a sus partidarios en el Gran Palacio de Constantinopla, durante un descanso de las actividades del mediodía. Acto seguido, fueron conducidos a la sala de Romano I, donde pudieron capturarlo fácilmente, pues se trataba de un «hombre viejo enfermo». Sin perder tiempo, lo transportaron al puerto más cercano y de allí a Prote, una de las Islas Príncipe y lugar popular de exilio. Aquí, Romano acordó tomar los votos monásticos y renunciar al trono.[11]

Habiendo conseguido destituir a su padre sin mayores inconvenientes, los dos hermanos debían ahora hacer frente a Constantino VII. Desafortunadamente para ellos, los rumores pronto se extendieron en Constantinopla. En dichos rumores se afirmaba que, tras la deposición de Romano I, la vida de Constantino VII estaba en peligro. En poco tiempo, las multitudes se reunieron frente al palacio, exigiendo ver a su emperador en persona. El historiador contemporáneo lombardo Liutprando de Cremona anotó que los embajadores y enviados de Amalfi, Gaeta, Roma y Provenza, que se hallaban presentes en la capital, también apoyaron a Constantino VII. Esteban y Constantino tuvieron que claudicar ante lo inevitable, reconociendo a su cuñado como el emperador principal.[12]

Este nuevo triunvirato se prolongó durante unos 40 días. Los tres emperadores nombraron prontamente a los nuevos jefes militares: Bardas Focas el Viejo fue nombrado doméstico de las escolas, y Constantino Gongila, jefe de la armada bizantina. Asimismo, Esteban y su hermano lograron recompensar a sus compañeros de conspiración: Petino se convirtió en patricio y gran heteriarca, Argiro fue nombrado conde del establo, y Curcita pasó a ser patricio y drungario de la guardia.[13]

El 26 de enero de 945, ante la insistencia de su hermana, la Augusta Elena, otro golpe depuso a los dos Lecapenos del poder, bajo la acusación de intento de envenenamiento contra Constantino VII, restaurándose la autoridad imperial unitaria, a favor de este último. Runciman, 1988, p. 234[14]

Exilio y muerte

Inicialmente, los dos hermanos fueron enviados a Prote. Los cronistas bizantinos sostienen que su padre les dio la bienvenida citando un extracto del libro de Isaías, específicamente el capítulo primero: «Oíd, cielos, escucha, tierra, que habla Yahveh; «Hijos crié y saqué adelante, y ellos se rebelaron contra mí». Runciman, 1988, p. 234[15]​ Liutprando de Cremona, hace un relato ligeramente diferente: Romano recibió a sus hijos con amargo sarcasmo, dándoles las gracias por no haberlo descuidado, y rogándoles que disculpen a los monjes por su ignorancia de no saber cómo recibir correctamente a unos emperadores. Runciman, 1988, p. 234>

Constantino fue transportado a Ténedos (actual Bozcaada) y luego a Samotracia. Finalmente fue asesinado al tratar de escapar de la isla, desconociéndose la fecha exacta. Teófanes Continuatus afirmó que el exiliado Romano I tuvo una pesadilla, en la cual vio el descenso de su hijo al infierno en el momento de la muerte de Constantino, que se situó entre 946 y la propia muerte de Romano I en 948.[16]

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